Fría y dura compañera,
¿Qué te hemos hecho? Dónde se esconde la grandeza de tus horas, la profundidad
de tus pensamientos. ¿Qué le ha sucedido a tu luna del color del interior de
las almendras? Ya no te encuentro, ni siquiera en mis adentros. Te siento sola
y perdida, esperando al el amor que siempre mereciste en un lugar que ya no te
quería.
Tus palabras han perdido su significado, y el
mal agüero de tus ramas inunda el cielo. Ahora veo el manto de blanca agonía
que inhalan tus pulmones, sola, a la deriva. Y es que no se si te encuentre,
bajo los desiertos de la vida, pero no te preocupes, yo siempre te cuidaré,
amiga mía.