jueves, 22 de agosto de 2013

La primera vez que te vi


Camina solo por el camino que aún se mantiene húmedo después de la lluvia. Huele a cenizas y leña mojada. Los pinos se sacuden las gotas de sus ramas en un baile mágico y encantador.
El cielo blanco marfil y el sonido de tus pies contra las pequeñas piedras que yacen silenciosas en el terreno llenan un espacio que nunca existió.
Ahí, en el lugar en el que a Newton se le cayó la manzana sobre la cabeza está él, Daniel. Rodeado por un aura invencible y un espíritu azul índigo suspira al bosque y susurra palabras de esperanza mientras yo, junto a mi hermano el sol lo observamos con delicadeza.
Las palabras de los sabios cuales druidas dueños de los espíritus retumban en su pecho. Y espera, espera a que la manzana que cambie su vida aparezca en el camino y lo salve.